JOSÉ Mª CAMPOS | BOÑAR 24/02/2013

 Nico Jiménez en la cafetería Viejo donde también trabajó. CAMPOS

Nico Jiménez, maestro cortador de jamón, campeón de España, cuchillo de oro y record guinness del mundo por la loncha de jamón más larga, pasó por Boñar. En esta villa vivió parte de sus años de niñez y juventud. Fue en el bar «Casa Blas» de Boñar donde empezó, a dar sus primeros pasos en la corta de jamón y cecina. «Mi vida profesional empezó en el bar Casa Blas donde José me inculcó una forma de trabajar y unos valores. «Es curiosos que empecé cortando jamón de vaca y ya en Extremadura me fui profesionalizando en el corte con el jamón ibérico», asegura Nico, quien confiesa que en todos los eventos siempre comenta que sus inicios fueron en Boñar.

Recuerda que empezó por curiosidad. «Era tan pequeño que no me dejaban coger el cuchillo pero el hecho de poner una tapa de cecina cortada a mano despertó en mí una curiosidad». El corte, entonces, eran tacos gruesos pero con el tiempo la gastronomía ha evolucionado y se ha pasado a lonchas finas de jamón. «El jamón o la cecina cortados en tacos gruesos sabe distinto que cortado en lonchas finas. «El grueso nunca se funde en la boca. El jamón bien cortado se deshila y la grasa se deshace con la temperatura».

El primer paso de Nico al mundo profesional se produjo en Extremadura cuando un matrimonio lo contrató para cortar jamón ibérico para un evento familiar. A partir de aquí da su salto al estrellato, «fue entonces cuando me dí cuenta que esto era una vía de empleo». Realmente funcionaba ya que la gente quería ver el corte visto «in situm» donde el jamón se cortaba a mano, con cuchillo. Se pudo de moda. Para ello los utensilios son importantes, un buen cuchillo, un jamonero o un buen soporte. «Un jamón ibérico puede tardar cuatro años en ver la luz tras proceso de elaboración y curación, si cae en unas manos inexpertas estaríamos estropeando todo el tiempo que los productores que han hecho un majar como el jamón ibérico o la cecina».

Nico lleva años divulgando la cultura que rodea al jamón ibérico en países como China, Japón o Estados Unidos. «Esto nunca aparecía ni en mis mejores sueños», bromea. En sus viajes enseña a la gente de estos países a cortar el jamón y degustarlo. Tras lograr el cuchillo de oro decidió que para ser reconocido mundialmente lo mejor era conseguir el récord Guinness de la loncha más larga. «El sentido era promocionar el jamón ya que del libro de los record se editan 124 millones».