El emeritense tiene más de 150 productos con su sello personal, es conocido en medio mundo y a poco que se empeñe será conocido en el otro medio.

Nico Jiménez es conocido en medio mundo y a poco que se empeñe será conocido en el otro medio. Nacido en Mérida, hijo de José Jiménez y Valentina Rodríguez, a los 3 años recorre toda España con sus padres; José era especialista en maquinaria pesada y cuando Nico termina la EGB, a los 13 años, el cabeza de familia se encuentra en la villa de Boñar, un pueblecito de la provincia de León, extrayendo carbón en una mina al aire libre. A esa edad, Nico Jiménez comienza a cortar “lonchas de jamón serrano, porque el ibérico era prohibitivo” y a los 16 años la familia vuelve a Mérida, abriendo “un bar de raciones y tapas, que es lo que se llevaba entonces”. Un día, un amigo le dijo que cuánto le cobraba por cortar un jamón ibérico en la boda de su hija. Ese fue el despegar de Nico: la marca comenzaba a labrarse camino, pues nadie como él podía cortar aquel jamón y nadie como él tiene hasta tres récords mundiales por la loncha más larga, el último en 2014 con 13,35 metros.

“La verdad es que hemos conseguido lo más difícil como es convertir mi nombre en una marca -explica Nico Jiménez para la revista Grada- porque el público viene pidiendo productos ‘Nico Jiménez’. Tenemos hasta 150 variedades con mi nombre y se venden en todos los países de Europa y en toda España. Además contamos con más de 100 referencias de vinos extremeños”. Una peculiaridad, indica Nico, es que en su casa todo se puede probar “y luego, si gusta, comprar para llevar o degustarlo en el Museo-Tienda”. Este establecimiento se encuentra a escasos 100 metros del Teatro y Anfiteatro romanos; también dispone de una tienda en la barriada emeritense de Los Bodegones.

Con mucho trabajo y esfuerzo ha logrado que su nombre sea una marca, pero le avalan más de 50 premios y reconocimientos nacionales e internacionales. Entre ellos tres Guinness World Records (años 2008, 2010 y 2014), el Premio a la Mejor trayectoria profesional gastronómica, el Premio a la Promoción de Extremadura en el mundo, Campeón de España Cuchillo de oro, Certificado a la Excelencia TrypAdvisor (2014 y 2015) y el hecho de que la famosa Guía Repsol incluirá el próximo año su establecimiento en la publicación, siendo más que posible que obtenga un ‘Sol’ a la calidad, en reconocimiento a su preocupación por contar con denominaciones de origen de Extremadura y algunas de otras regiones de España.

Nico debió ser nombrado embajador de Mérida Capital Iberoamericana de la Cultura Gastronómica 2016 -todavía no es tarde-, pero no por ello muestra malestar alguno. Todo lo contrario, asegura que trabajará todo lo que pueda para que Mérida suene en todo el mundo. “Debemos aprovechar esta oportunidad de que nos conozcan por nuestros monumentos y por nuestra gastronomía. La Capitalidad es un pilar muy grande para la economía que va a salpicar a todos el tejido del sector servicios de la ciudad. Si lo hacemos bien y servimos a toda la gente que nos visite tenemos mucho ganado”.

Tan versátil es Nico Jiménez que ahora se dispone a grabar una película en su Museo de la calle José Ramón Mélida, en la que, incluso, hará un cameo. Solo le ha puesto una condición al director, que en el filme salgan a relucir productos extremeños que van a facilitar otras marcas, de modo que todo, desde el vino hasta el jamón, tendrá su publicidad y serán extremeños.

Lo dicho. Un hombre genial que ha conseguido hacer de su nombre una marca y que su tierra, Extremadura, le corra por las venas. ¡Enhorabuena!

Juan Manuel Cañamero // Revista Grada