“El secreto está en conocer el cerdo ibérico, la anatomía del jamón y saber dónde se esconden los siete gustos ocultos. Además hay que tener una buena herramienta, paciencia y esmero”. Con estas palabras, el cortador de jamón emeritense Nico Jiménez, explicó ayer antes de participar en un curso solidario de corte de jamón, cuáles son las claves básicas para conseguir un corte en condiciones.

El Club Rotary de Cáceres, en colaboración con la vinoteca Oquendo, organizaron una iniciativa para colaborar con el banco de alimentos. Por cada plato de jamón que se vendiese, de una pieza cortada a manos de Jiménez, se donaría un euro al banco cacereño. Según informaron desde Oquendo, se podrían alcanzar los 1.000 euros.

Por su parte, el prestigioso cortador se mostró “encantado de divulgar por todo el mundo la cultura de Extremadura” y aseguró que en la actualidad “hay demanda de jamón en todo el mundo”. En cuanto a la loncha ‘perfecta’, Jiménez destacó que “el corte tiene que ser de entre 4 a 6 centímetros, y lo más fina posible para que se funda la grasa con la temperatura de la boca y se deshile con el fin de transmitir todo el sabor”.

Según Jiménez, “el paraíso del cerdo ibérico está en el suroeste de Extremadura” y lo acompañaría “con un buen cava extremeño”. No obstante, considera que “el jamón está bueno hasta con agua”.